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Argumentos taurinos

  Intentando justificar esta criminal salvajada, los intelectuales taurinos, y progresistas revenidos, esgrimen unos argumentos tan falaces como insostenibles; he aqui los mas utilizados.

       "El toreo es cultura". La palabra cultura tiene muchas interpretaciones; si los taurinos aluden a las costumbres de una época o un pueblo, efectivamente el toreo es cultura, como cultura eran, también, los combates a muerte entre gladiadores, el canibalismo o los sacrificios humanos de los aztecas, y no hay razón para defender la pervivencia de tan bárbaras costumbres. Pero si por cultura en torturar animales. (Y el que algunos personajes tenidos como cultis, sean defensores de las corridas, tampoco significa nada: se puede ser profesor de ética por las mañanas, y despreciable estafador por las tardes). Ya en el siglo XIX advertía la novelista y crítica literaria, condesa de Pardo Bazán: "Pueblo que se entrega a los toros no volverá a enriquecer las artes". Y el mismo Garcia Lorca escribió: "¡Ay desdichada España! ¡Pais de negruras, de fuego y horror! ¡Apoteosis de imbecilidad dirigida por ladrones de frac, curas lujuriosos y toreros!"

       "El toreo es arte". ¿A que arte se refieren? ¿A haber servido de tema a diferentes artistas? También se han realizado esplendidas obras sobre las guerras o el martirio de los santos, y no por ello son costumbres a conservar. Ahora bien, si por arte se entiende la habilidad para hacer una cosa, torear puede ser un arte, lo mismo que será arte pilotar una moto, arte levantar una pared de ladrillos, arte robar carteras y arte practicar la tortura china.

       "El toreo es tradición". Obviamente, es una tradición, pero la tradición, por el mero hecho de serlo, no justifica su supervivencia; todos sabemos de tradiciones monstruosas: Al presente, en varios paises africanos se les extirpa el clitoris a las niñas; en la India, cuando el marido moría, la viuda era quemada junto a él, en España fue tradición achicharrar herejes y en Europa cazar brujas; tradición  fue la esclavitud y tradición castrar a los muchachos destinados a cantar en palacios y catedrales. El argumento, pues, de que algo pro el simple hecho de ser tradición merece ser conservado, carece de cualquier fundamento.

       "Sin el toreo, desaparecerían el toro y las dehesas". Como el ecologismo está de moda, los taurinos se fingen hipócritacamente conservacionistas. Pero, del mismo modo que hoy se preserva al lince ibérico, al asono o a la vaca tudanca, ni el Estado Español ni Europa consentirían que el toro desapareciese, una vez abolida la Vergüenza Nacional. En Polonia, nación de pobre conomía, conservan manadas de bisontes europeos, y el gobierno vela con exquisito mimo por salvaguardarlas, pese a que no renten beneficio alguno. ¿Como no íbamos a hacer lo mismo con el toro? En cuanto a las dehesas, tampoco tendrían que desaparecer tras prohibirse las corridas, pues solo una mínima extensión de tales latifundios se dedican al ganado de lidia, siendo la mayor parte destinados a la cria de ovejas, cabras, cerdos, robles y encinas. Por lo tanto, es falso que tal ecosistema subsista gracias al toro. Decir que sin toreros no habria toros ni dehesas es como decir que sin cazadores no habria perdices ni bosques.

       "El toreo genera mucho dinero". Nadie lo duda, dinero que deducen de nuestros impuestos para lucro de ganaderos, aristócratas, terratenientes, apoderador, empresarios y matadores de fama; millones de euros se desvían, también, de las subvenciones europeas a la ganaderia extensiva, en colosal fraude urdido por la influyente tauromaquia. Mucho. mucho dinero genera el inframundo taurino, pero recordemos que, asimismo, genera mucho dinero el contrabando de armas, el narcotrafico y la trata de blancas. Hemingway, escritor mediocre que amaba la violencia y el alcohol, que se sentía atraido por la sangre y por la taleguilla de los toreros, furibundo fanático de la lidia, llego a confesar: "De todos los asuntos de dinero qeu conozco, no he visto nada mas sucio que las corridas de toros".

       "El toreo crea puestos de trabajo". Mentira y gorda. De los toros solo vive un puñado de gente. Despues del reparto millonario entre ganaderos, emrpesarios y toreros, los demás trabajadores malviven con sueldos miseros que no incluyen cobertura social; así, banderilleros, picadores, porteros, monosabios, alguacillos y mozos de mulas, se dedican a ello de forma esporádica y de temporada, alternando con otros menesteres. Los artesanos que sirven a la "fiesta" - sastres, armeros y talabarteros - no necesitan de ella para seguir ejerciendo su oficio. Lo mismo puede afirmarse de los ganaderos: no hay diferencia mayor entre cirar toros o vacas lecheras. Sólo quedan los toreros, que no son tantos, quienes pueden dedicarse a otra cosa, y, como el resto de la gente, vivir de un trabajo digno, y no de torturar a criaturas inocentes.

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